MISANTLA: CUNA DE LA VAINILLA EN EL SIGLO XVIII

MISANTLA: CUNA DE LA VAINILLA EN EL SIGLO XVIII

¿Misantla es la cuna de la vainilla? Para responder la pregunta tomaremos como base los escritos realizados por Alexander Von Humboldt en su visita a México en el siglo XVIII.

La fuente de este texto es tomada de su “Ensayo Político sobre Nueva Españatraducido al Castellano por Vicente González Arnao en 1836.

HISTORIA DE LA VAINILLA MISANTECA SEGÚN VON HUMBOLDT

En 1803,el prusiano Alexander von Humboldt narró la situación de la vainilla mexicana en su Ensayo Politico sobre el reino de la Nueva España :

** Se ha mantenido la ortografía original en todas las citas**

“He consultado sujetos en Jalapa y Veracruz que ha treinta años que están haciendo el comercio de vainilla de Misantla, Colipa y Papantla. He aquí el resultado de mis indagaciones sobre el actual estado de este ramo interesante de industria nacional.

Toda la vainilla con que el reino de Méjico surte a Europa se coge en las dos intendencias de Veracruz y Oajaca. Esta planta abunda principalmente en la falda oriental de la cordillera de Anahuac, entre los 19° y  20° de latitud.

Alexander von Humboldt fue un viajero y naturalista alemán de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. estuvo un año en México. Recorrió una buena parte del país: de la costa del Océano Pacífico al Golfo de México.

En la intendencia de Veracruz, los distritos celebres por el comercio de la vainilla son la subdelegación de Misantla, con los pueblos indios de Misantla, Colipa, Yecuatla (cerca de la sierra de Chicunquiato) y Nautla, perteneciente en otro tiempo a la Alcaldia mayor de la Antigua; la jurisdicción de Papantla, y las de Santiago y San Andres Tuxtla.

Misantla esta a treinta leguas de distancia de Veracruz, al N.O. y a doce leguas de la costa del mar: es un lugar delicioso, en donde no se conoce la plaga de los mosquitos y gegen, que tanto abundan en el puerto de Nautla, en las márgenes del rio de Quilate, y en Colipa. Si el rio de Misantla, cuyo embarcadero esta cerca de la Barra de Palmas, fuese navegable, aquel distrito llegaría en poco tiempo a un alto grado de prosperidad.”

LA COSECHA DE LA VANILLA EN MISANTLA

“Los misantecos cogen la vainilla en las montañas y bosques de Quilate. La planta florece en febrero y marzo: si en esta época los vientos del norte son frecuentes y acompañados de mucha lluvia, la cosecha es mala. La flor cae sin dar fruto, cuando hay demasiada humedad; y una sequedad extremada también es perjudicial al crecimiento del haba. De otra parte, ningún insecto ataca el fruto estando verde, a causa de la leche que contiene. Empiezan a cortarla en marzo y abril, cuando el subdelegado ha publicado un bando en que anuncia que la cosecha es permitida a los indios, y dura hasta fin de junio.

Los naturales pasan ocho días seguidos en los bosques de Quilate, y a su regreso venden la vainilla fresca y amarilla a la gente de razón, que son blancos, mestizos y mulatos: estos son los únicos que conocen el beneficio de la vainilla, es decir, el modo de secarla con esmero, conservarla un lustre plateado y atarla para mandarla a Europa. Extiende el fruto amarillo sobre lienzos, y lo ponen al sol durante algunas horas. Cuando se ha calentado suficientemente, lo arropan con mantas de lana para hacerlo sudar; la vainilla entonces se ennegrece, y la ponen a secar, dejándola al sol desde la mañana hasta la noche.”

LA VAINILLA DE COLIPA

“El beneficio que en Colipa dan a la vainilla es muy superior al que se usa en Misantla. Aseguran que cuando en Cádiz se abren los paquetes de vainilla, en la de Colipa apenas se encuentra un desfalco de seis por ciento, al paso que la de Misantla pierde el doble a causa de las habas podridas o dañadas que contiene. Esta última variedad es más difícil de secar, porque tiene el fruto más grande y más acuoso que la de Colipa, que recogida en las sábanas y no en las montañas, la llaman vainilla de aguacales.

Cuando el tiempo lluvioso no permite a los Misantleños y Colipeños exponer la vainilla a los rayos del sol hasta que adquiera un color negruzco y se cubra de manchas plateadas, se ven precisados a valerse del calor artificial. Forman con tubillos de caña un cuadro suspendido con cuerdas, y cubierto con una manta de lana en la cual extienden las habas: el fuego está puesto debajo, pero a una distancia considerable, y se seca la vainilla dando un movimiento suave al cuadro y calentando poco a poco las cañas y la manta. Es menester mucho cuidado y experiencia para conseguir secar bien la vainilla con este método, que se llama beneficio de poscoyol. En general hay pérdidas considerables cuando se emplea el calor artificial.

Puerto de Cádiz en Siglo XVIII: El puerto más importante en Europa al que se enviaba la vainilla

TIPOS DE VAINILLA

En Misantla la vainilla se arregla en mazos; cada uno tiene cincuenta habas; por consiguiente, un millar se compone de veinte mazos. Aunque toda la vainilla que entra en el comercio parece producto de una sola especie de epidendrum (tliljochitl), sin embargo, el fruto cogido se divide en cuatro clases diferentes.

La naturaleza del suelo, la humedad del aire, y el calor del sol influyen singularmente en el tamaño de las habas, y en la cantidad de partes aceitosas y aromáticas que contienen. Estas cuatro clases de vainilla, empezando por la de superior calidad, son las siguientes: vainilla fina, en la que se distingue de nuevo la grande fina  y la chica fina ó mancuerna;  el zacate, el rezacate y la basura.

Cada clase es fácil de reconocer en España por el modo con que los mazos vienen atados. La grande fina tiene comúnmente 22 centímetros de largo, y cada mazo pesa diez onzas y media en Mizantla, y en Colipa de nueve a diez. La chica fina es cinco centímetros más corta que la precedente, y se compra la mitad menos cara. El zacate es una vainilla muy larga, en extremo delgada y muy acuosa.

La basura cuyos mazos contienen cien habas cada uno, no sirve más que para llenar el fondo de las cajas en que la expiden para Cádiz. La peor calidad de vainilla de Mizantla se llama cimarona (silvestre), o vainilla palo: es muy delgada y casi del todo falta de jugo.

Una sexta variedad, que es la vainilla pompona, tiene el fruto muy grande y hermoso: varias veces la han remitido a Europa por el conducto de los comerciantes de Génova para el Levante; pero como su olor es muy diferente del de la vainilla llamada grande fina hasta ahora no ha tenido despacho.

Por lo que acabamos de manifestar sobre la vainilla se ve, que lo propio sucede con la bondad de este producto que con la quina, que depende no solo de la especie de cinchona de que proviene, sino también de la altura del terreno, de la situación del árbol, de la época de la cosecha, y del esmero con que se ha secado la corteza.

EL COMERCIO DE LA VAINILLA

El comercio de la vainilla y el de la quina están ambos entre manos de algunos sujetos que llaman habilitadores, porque adelantan dinero a los cosecheros, que con este motivo se ponen bajo la dependencia de los primeros. Estos son los únicos que sacan casi todo el provecho de este ramo de la industria mejicana.

La concurrencia de los compradores es tanto menor en Misantla y Colipa, cuanto es menester tener una larga experiencia para no dejarse engañar en la compra de la vainilla preparada. Una sola haba manchada puede echar a perder toda una caja, durante el viaje de América a Europa. Las faltas que se descubren ya sea en el haba, o bien en la garganta, se designan con los nombres particulares de mojo negro, mojo blanco y garro. Por ello un comprador prudente examina repetidas veces los mazos que junta en la misma remesa.

Los habilitadores han comprado en los últimos doce años el millar de vainilla de primera calidad, contando unos años con otros, de 25 a 35 pesos; el de zacate a 10, y el de rezacate a 4. En 1803, el reprecio de la grande fina era de 50 pesos. Los compradores , lejos de pagar a los indios en dinero contante, les dan cambio, y a precios exorbitantes, aguardiente, cacao, vino y con particularidad telas de algodón fabricadas en la Puebla; y en este cambio consiste una gran parte de la ganancia de aquellos logreros.

El Dr. Michael T. Ducey en una de sus charlas en la ciudad de Misantla

VAINILLA DE PAPANTLA Y DE MISANTLA

En la actualidad, los municipios de Papantla y Misantla llevan lianas de vainilla en su Escudo de Armas.

El distrito de Papantla, que en otro tiempo era una alcaldía mayor está a 18 leguas de Misantla: produce muy poca vainilla, y aun está mal secada, bien que muy aromática. Se acusa a los indios de Papantla y de Nautla, de introducirse furtivamente en los bosques de Quilate, para recoger el fruto del epidendrum plantado por los Misantleños.

El pueblo de Teutila, en la intendencia de Oajaca, es célebre por la excelente calidad de la vainilla que producen los bosques inmediatos. Parece que esta variedad fue la primera que se introdujo en España en el siglo XVI; pues aun hoy día se prefiere en Cádiz la vainilla de Teutila a todas las demás; en efecto la secan con mucho esmero, picándola con alfileres y suspendiéndola con hilo de pita; pero pesa 1/9 menos, con poca diferencia, que la de Misantla.

Ignoro que cantidad se coge en Honduras y cuanta se exporta anualmente por el puerto de Trujillo, pero parece que es de poca monta.Los bosques de Quilate, en años abundantes, dan 800 millares de vainilla: una mala cosecha en años muy lluviosos no pasa de 200. Año medio el producto se estima…

Producción estimada de vainilla (por millares) según su zona

  1. De Misantla y de Colipa

    700 millares

  2. De Papantla

    100 millares

  3. De Teutila

    110 millares

El valor de estos 910 millares, en Veracruz es de 30 a 40,000 pesos.Debería añadirse el producto de las cosechas de Santiago y San Andrés de Tuxtla, para lo cual no tengo datos bastante exactos.

Muchas veces la cosecha de un año no pasa toda entera a Europa, sino que se reserva una parte para juntarla con la del siguiente. En 1802, salieron del puerto de Veracruz 1793 millares. Debe parecer extraño que el consumo de toda Europa no es mas considerable.

VAINILLA EN RIO QUILATE Y CHAPACHAPA

La vainilla crecía de forma silvestre a las orillas de Chapachapa y Quilate, como comenta el historiador David Ramírez Lavoignet:

en estos montes exuberantes crecía silvestre la vainilla, principalmente a las orillas de los ríos Quilate y Chapachapa y en toda la red de pequeños afluentes, y el indígena se aprestó a su cuidado y cultivo sin importarle la propiedad de las tierras. Todo el siglo XVIII fue una centuria de interesante movimiento vainillero que trajo para el nativo muy buenas utilidades en plata, las cuales generalmente depositaba aquél en el mejor banco: la tierra. Y si para el cultivador fue un tesoro la vainilla, para el acoplador y beneficiador de la misma representó un motivo de riqueza.

Arroyo Hondo. David Ramírez Lavoignet

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