NADAR EN EL RÍO. 

NADAR EN EL RÍO. 

Autor: Noé Rocha Otero

Agradecemos la colaboración del periodista misanteco Noé Rocha Otero que permitió dar a conocer a través de Misantla MX su trabajo.

Tenía muchos años que no me iba a bañar al río, pero los intensos calores me obligaron a ir al río Misantla, recordando viejos tiempos de cuando era chamaco y joven, de esos momentos en que nos metíamos hasta tres veces en un día, en las enormes pozas que había a la altura del Zotuco, y ahora vemos pedregaleros, porque los ríos tienen cada vez, menos agua.

A la altura del puente Rafael Murillo Vidal, se acondicionaron unas pozas y la gente acude en familia para refrescarse. Falta un poco de sombra, pero aún con ello, la población que gusta de disfrutar las aguas de los ríos, no ha dejado de acudir.

Ahora que fui a nadar, recordé aquellos tiempos, dónde el río era más caudaloso en sus chorreras y con enormes pozas de 4 metros de profundidad. Y además había muchos camarones y truchas, todavía, uno que otro bobo, un pez exquisito, que ahora está en peligro de extinción en nuestros ríos.

Ahí mismo, a la altura dónde se unen los ríos Palchán y Misantla, el choque de sus aguas provocaban remolinos y el movimiento intenso de las aguas, formaban las pozas profundas. En tiempo de Semana Santa y toda la temporada de calor, era una tradición ir al río. No sólo a tirarse clavados de los trampolines que se hacían de piedras, sino a pescar islamas y burros para saciar el hambre. Éramos muchos chamacos los que siempre nos encontrábamos en las pozas. Y aparte llegaba demasiada gente de fuera, quienes chuleaban nuestros ríos y los disfrutaban.

El Río Misantla es de una belleza inigualable.

Era muy común jugar a la “tinta” dentro del agua. Meterse con una piedra en los brazos y caminar en el fondo. El que aguantara más tiempo bajo el agua era el que ganaba. No sentíamos el tiempo y los días se pasaban rápido, entre el intenso calor.

Pero no sólo había la poza cerca de donde actualmente lavan carros en puerto Palchán, sino otras como La lajera por el puente antiguo, la del dinamo y la otra lajera en el Palchán, allá por el puente nuevo. Teníamos muchas alternativas para nadar e ir por los potreros, era obligatorio subirse a los árboles y cortar guayaba morada, tepetomates, capulines, guindas y pomarrosas, entre otras frutas como las anonas y naranjas mandarinas.

Ya en esos tiempos de niñez, los mayores nos decían que los ríos se estaban contaminando con basura y aguas negras de las comunidades de la sierra. Nos contaban que ya casi no había pescado como en el pasado y que los ríos tenían menos agua. Hoy, podemos comprobar que efectivamente vemos más pedregaleros que agua. En cuanto a los pescados, acamayas y camarones se han ido acabando, sobre todo cuando algunos locos tiran veneno para terminar con muchas especies. Siempre se nos ha hablado del cuidado de nuestros ríos, pero poco hacemos para conservarlos. Se han perdido muchos árboles y se le saca graba y arena sin control alguno. Necesitamos hacer campañas de reforestación y evitar la contaminación que causan los drenajes. En este año 2022 podemos afirmar que los ríos del municipio de Misantla tienen agua, aunque menos pero tienen; otros como el Chapachapa se seca y sólo se alimenta por pequeños manantiales. Este es un problema serio. Para evitar que algún día se pierdan los ríos y nuestros nietos no disfruten nadar, tenemos que resguardarlos, de lo contrario, quienes vivan en unos 30 o 40 años se estarán lamentando de una terrible sequía en los ríos.

Un problema serio es que mucha gente que va a los ríos deja tirada su basura. No tienen conciencia y se molestan cuando se les dice que la levante. Toda esos plásticos se van directamente al mar, contaminando todo el medio ambiente. Es terrible está situación.

El hecho de haber ido a nadar en esta temporada en el río, me trajo muchos recuerdos, cómo por ejemplo, se me vino a la mente “la panga”, una poza enorme, con trampolines para tirarse clavados. Esa poza estaba muy cerca de los campos de futbol en el Zotuco. Había muchas truchas y camarones. Sin duda, esos tiempos quedaron en el recuerdo. Muy cerca de esta poza había un manantial lleno de berros. Y en los potreros muchas guayabas y poanes. Éramos muy felices, ir al río era una experiencia inolvidable y lo disfrutábamos al máximo.

Quienes conocen los ríos, me dicen que no van a bañarse porque traen mucha “cagada”. Así lo dice y disculpe la expresión, pero a pesar de todos estos comentarios y la contaminación, muchos seguimos confiando que nos bañamos en agua limpia.

No nos cansaremos de seguir afirmando que urge la unidad para cuidar los ríos. Vivimos en una tierra maravillosa, que nos da agua. Sembremos árboles e implementamos acciones para que los ríos no se sequen. Llevemos a cabo campañas como lo hizo el maestro Roque Garay y de esa manera tendremos ríos para mucho rato.

El agua será un problema serio en un futuro cercano. Hagamos algo ahora o nos costará muy caro. Hoy, disfruté los ríos de mi tierra, espero que los hijos de mi nieto Julián hagan lo mismo, pero así como vamos no veo una luz al final del túnel.

Noé Rocha Otero es un destacado periodista misanteco, reconocido por su estilo de hacer periodismo muy personal  y característico que permite recrear a Misantla,  conocer sus diversos lugares desde la visión de un importante comunicador como es él.

Fotos: Crédito a quien corresponda

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