Misantecos ejemplares: Juan José Pelayo Roa / David Hernández Aguilera

Misantecos ejemplares: Juan José Pelayo Roa / David Hernández Aguilera

Colaboración de: Sandra Maleny Marín González. Sandra es una mujer misanteca, estudió en la Universidad Veracruzana la Licenciatura de Lengua y Literatura Hispánicas (Facultad de Letras Españolas), columnista del Semanario “El Pregonero”, digna representante de la mujer de su tiempo.

A lo largo de mi vida he conocido diversidad de personas: algunas que siempre quedarán grabadas en mi memoria, y otras que se fueron de mi archivo hace tiempo. Las que quedan en mi recuerdo están ahí por diferentes razones: su personalidad, el tiempo que hemos compartido juntos, el buen ejemplo que han sido para mi vida, aromas, sonrisas, palabras, el cariño y afecto que comparto con ellas y ellos y muchas más cosas que me hacen recordarles siempre.

Justo hoy, mientras pensaba en qué escribir, se pasearon por mi mente dos personas, primero las vi sentadas, en el parquecito de mi memoria por el que rondan todos mis estimados. Uno saludaba a los demás como si los conociera a todos, con esa gran voz que le caracteriza, siempre amigable, solidario y sonriente, quise pasar por alto ese recuerdo, pero no pude, me alcanzó a ver y me saludó, se acordó de la vez que fui con mi hermana Fernanda a su programa, me dijo que quería que volviéramos, él es muy amante de la cultura, por lo tanto, la música es algo que le agrada promocionar cuando tiene oportunidad, me dijo que tocábamos y cantábamos muy bonito, aunque las veces que presenció nuestras actuaciones nos equivocamos repetidas veces, pero siempre nos aplaudió mucho, él no es un “apaga sueños”, al contrario, los enciende.

Mientras platicaba con él, recordé cómo siempre hablaba de Misantla, era un gran narrador de historias, su memoria ha sido de las más profundas y resistentes que he conocido, de hecho, creo que él solo podría escribir diversidad de libros acerca de esta región, toda una colección de novelas acerca de Misantla, con historias y personajes que han figurado en este lugar a lo largo de los años.

El Dr. Juan José Pelayo Roa fue un destacado misanteco que amó a su tierra de manera entrañable.

Lo recuerdo preparando todo para su programa, con sus hijos y esposa siempre cerca. En mi memoria y en la de muchos está muy vivo, pero en este mundo físico, lamentablemente, ya no más. Su voz no resonara otra vez para contar esas historias, se ha llevado con él ese gran bagaje cultural que llevaba en su mente y del cual nos faltó mucho por conocer. Ahora descansa en paz.

La segunda persona también estaba sentada en aquel parque, en otra banquita, un poco lejano, estaba leyendo con la cara y las gafas metidas en lo que seguramente era un libro muy interesante y muy enriquecedor, pues es un lector nato y hábil para los números y letras, de esos lectores que, lamentablemente, ya no es común encontrarlos hoy en día. Me acerqué un poco para saludarlo, y cuando se dio cuenta que yo estaba cerca hiso lo de siempre, extendió su mano al cielo y con la palma bien abierta me saludaba muy sonriente, cuando me acerqué alcance a escuchar su voz que me decía “mucha hermosa ¿cómo estás?”, siempre he recibido ese saludo como el de un padre, muy cálido y honesto, lo saludé como siempre, me dio un apretón de manos, pues en este lugar nada nos impedía los saludos cordiales y los apretones de mano.

Me senté junto a él para platicar; preguntó cómo estaban mi mamá y mis hermanas, también me preguntó cómo iba con mi carrera, y como es costumbre en nuestras conversaciones, me dio unas palabras sinceras, acertadas y sabias, con ese estilo de hablar que solo una persona rica en lenguaje podría tener, muchas palabras poco gastadas, recuerdo a su esposa regañándolo y diciéndole “habla con palabras que todos entiendan”, pero, a pesar de su extenso y culto lenguaje, él sabía explicarse muy bien. Para finalizar me dio un consejo desde su corazón, me dijo: “siempre busca a Dios y échale ganas”. Guardó su libro en su maletín, se lo cruzó y se levantó para irse, mientras se alejaba hizo el mismo movimiento de manos para despedirse durante varios metros, luego me dio la espalda y continuo su camino hasta que ya no lo vi más.

El C.P. David Hernández Aguilera hombre culto de origen misanteco que amó a su tierra profundamente.

Dos personas rondan mi mente con su ejemplo, su personalidad, su inteligencia y los momentos que compartí con ellos y sus familias. Serán recordados por muchos, pues su legado es extenso, lo labraron bien, trabajaron duro, fueron esforzados y devotos. Ahora pueden descansar en paz, sabiendo que sus consejos no están en tierra muerta, sino que darán buen fruto.

En memoria de Juan José Pelayo Roa y David Hernández Aguilera, sus vidas nos inspiran y alientan a ser mejores personas cada día.

 Sandra Maleny Marín González es una mujer misanteca, estudió en la Universidad Veracruzana la Licenciatura de Lengua y Literatura Hispánicas (Facultad de Letras Españolas), columnista del Semanario “El Pregonero” de la ciudad de Misantla.

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