CHIQUITO PERO PICOSO (chiltepín)

CHIQUITO PERO PICOSO (chiltepín)

Dr. Vicente Mota Orduña.*

En Misantla, se come chile con el desayuno, con la comida y con la cena. Allí, junto al bracero, una tortilla caliente recién hecha en comal y un chile, son suficientes incluso para darse un banquete, con un buen café de olla servido en un jarro de barro. Si esta se acompaña de unos frijoles negros de la olla, con epazote –como se acostumbra en algunas rancherías de los alrededores – ni se diga.

Salsa de chiltepín, tradicional en Misantla. Foto: Banco de Imágenes.

Pa ´acabar pronto, en el pueblo no se concibe sentarse a la mesa sin la presencia de ese pequeño chile al que se conoce como chiltepín; a menos que francamente seamos portadores de una gastritis, una ulcera gástrica o enfermedad por reflujo gastroesofágico, en cuyo caso a veces (solo a veces) nos abstenemos de comerlo. La variedad de platillos en la cocina misanteca preparados con chiltepín, es variada. El sabor, la sazón, el olor, y la degustación de las comidas, sin duda no tienen comparación y son del agrado de los oriundos y de los que visitan la ciudad de los venados.

Si un pollito es el antojo, con un sabor sin igual

A Misantla échele el ojo, si quiere vacacionar

Hay un guiso delicioso, picoso y tradicional.

Y si un conejo sabroso, usted quiere disfrutar

Con ese chile apetitoso, los dedos se van a chupar

¡Ah chiltepín tan sabroso!.. Es deleite al paladar.¡ “

Propios y extraños que han tenido la oportunidad de probar uno de los guisos que tradicionalmente se preparan con chiltepín, expresan su deseo de volver a comerlo. Lo mismo da que sea el conejo, el pollo, las enchiladas, el chile huevillo, las acamayas, las empapatadas, las picaditas, los frijoles con huevo, y hasta simplemente una tortilla enrollada; aderezados con una rica salsa de chiltepín, adquieren otra dimensión que verdaderamente se convierten en un deleite al paladar.

En Misantla esta planta de chiltepín es común en las casas:Foto Alfonso Meza


Si de fruta se trata, no importa que sea naranja, jícama, mango, piña o cualquier otra. Cuando se le aplica el chiltepín en polvo, adquiere un sabor diferente. La raza, allá en la ciudad de los venados, después de una noche de desvelo, tiene a bien disfrutar un pollito en chiltepín y una agüita fresca de cebada embotellada. Nada mejor para espabilarse y reconfortar al organismo. (Ya hasta agüita se me hizo la boca nomas de pensar en ese sabrosísimo guiso misanteco acompañado de su respectivo arroz y unos frijolitos negros refritos).

 Aunque existen muchas variedades del piquín, ese que nosotros conocemos y que se da en un arbusto de aproximadamente metro y medio, cuyas hojas son verde obscuras, alargadas y cuyo fruto al principio es verde y después anaranjado, es el preferido de los misantecos, pues es una delicia comerlo agregándolo a cualquier comida. Ya sea remolido en el molcajete, o machacado con un jitomate previamente hervido, recién cortado y a mordidas, seco y espolvoreado, en salsa, en pasta, o como usted guste y mande, es un condimento que sazona estupendamente los platillos tradicionales en el pueblo. Y es que esa fruta silvestre que incluso se localiza en los patios, en los huertos familiares, en la sierra, cerca del río; ocupa un lugar preponderante en la gastronomía misanteca.

El chiltepín, picante tradicional en Misantla. Foto: Amazón


El sabor peculiar y el olor del chiltepín, incita y abre el apetito. No por nada se ha vuelto indispensable en la cocina y en la mesas de los misantecos. Como dice el dicho, es “chiquito pero picoso”. Y como decía mi abuelita que en paz descanse: “Pica y sabe, y es una lástima que se acabe”. Bueno, al menos eso es lo que digo cuando el guiso se agota en la cazuela. ¡Buen provecho!

¡A seguir disfrutando de lo que Misantla produce!

  • Dr. Vicente Mota Orduña, médico misanteco, poeta, escritor, amante de las tradiciones misantecas.

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